¿CÓMO SE UTILIZA LA JUSTIFICAIÓN DE LA EXTENSION DE LA INCAPACIDAD MÉDICA, PARA DESPEDIR A UN TRABAJADOR DE MANERA INJUSTA?
En esta parte se presentara un
caso que tiene que ver mucho con una incapacidad médica, donde
un señor fue despedido
injustamente por una enfermedad.
Crónica de un trabajador enfermo víctima de
una multinacional en Colombia
A Nelson Hernández, ex empleado de Nubiola Pigmentos,
multinacional asentada en Girardota desde hace 45 años, una enfermedad laboral
lo incapacitó…
M.
Hoyos / Martes 17 de febrero de 2015
La gripa de Nelson.
El 23 de diciembre, a eso de las 10 pm., muy pocos en
Girardota supieron que Nelson Hernández tuvo que ser internado en el Hospital
Pablo Tobón Uribe de Medellín por lo que durante algunos días pensó que era una
simple gripa.
Afortunadamente fue remitido con rapidez del Hospital San
Rafael de Girardota hacia Medellín. Nelson y su familia despidieron el año en
el piso ocho del Hospital Pablo Tobón Uribe, pues los médicos lograron
controlar la “simple gripa”. Casi 20 días después, ya en enero de 2015, le
dieron de alta.
Le prohibieron seguir siendo un fumador pasivo en el bar
donde le gusta pasar las mañanas y las tardes de su vida de pensionado, jugando
cartas o dominó o conversando con los amigos, a la vuelta del parque principal
de Girardota, por la calle Santa Ana.
Nelson tiene dos enfermedades, de verdad complejas: la
primera es polimiositis. Una enfermedad que compromete tan seriamente sus
músculos que ya no puede levantar las manos por encima de la cabeza, entre
otras penosas dificultades, como la de amarrarse los zapatos o caminar rápido.
Hay más síntomas: dificultad para deglutir, dolor y
debilidad en los músculos, problemas con la voz, dificultad para respirar,
fatiga, fiebre, dolor articular, inapetencia, rigidez matutina, pérdida de
peso.
La otra enfermedad, como reza en las notas médicas de su
historia clínica, es intoxicación con plomo. No son menos terribles sus
síntomas: dolor y cólicos abdominales, comportamiento agresivo, anemia,
estreñimiento, dificultad para dormir, dolores de cabeza, irritabilidad,
inapetencia y falta de energía, reducción de la sensibilidad.
Ambas enfermedades se deben a que durante un corto
periodo de tiempo Nelson trabajó en Nubiola Pigmentos, en la sesión de Nitrato
de Plomo, recién llegada de Barcelona, España, en el año 2007, donde fue
cerrado el proceso.
La chimenea amarilla.
Quien llega de la ciudad de Medellín puede ver a la
entrada de Girardota una empresa que tiene una gran chimenea amarilla, pasando
el río Medellín. Está envuelta en eucaliptos, cuyas hojas filtran el aire
reteniendo partículas diminutas que expelen sus múltiples chimeneas. La que
está pintada de amarillo y azul es también una de las más famosas de Girardota,
pues expele un humo muy denso. Los árboles de la vía, junto a la entrada
principal del casco urbano, no dejan ver nada más de la factoría de Nubiola
Pigmentos.
Es una empresa que ha convivido con el municipio de
Girardota desde el año 1969. Cuando llegaron aquí la Nubiola ya tenía 31 años
de producción en Europa (con sus ganancias). El año pasado cumplió 100 años de
existencia, desde que abrieran en Barcelona, España, una primera planta de
pigmentos (año 1914).
En 1944 adquirieron otra en Llodio, Álvala, España. La de
Girardota fue la tercera. Hoy tienen otras en Rumania (1992), India (1994),
EEUU. Con su gran capacidad de producción fueron montando oficinas en EEUU,
Japón, China, Reino Unido, Alemania. Hoy son reconocidos líderes mundiales en
la producción de pigmentos. Venden en 85 países del mundo, según su web, que
está en inglés.
En su artículo
conmemorativo de los 100 años, “100 years of passion for colors”, Enero de 2014, afirman:
“Our company has always endeavored to achieve sustainable growth that minimizes
the environmental impact of our activity. Thus, we continue creating
environmentally friendly production processes and developing pigments that are
more respectful with the environment”.
En español: son una empresa amigable con el medio
ambiente.
Una larga historia de repudio y tolerancia.
Aquí en Girardota es largo el historial de quejas de la
comunidad contra Pigmentos (y otras fábricas o empresas mineras).
Hoy día, en el barrio lindante con la empresa, Juan
XXIII, donde el mal aire corroe los alambres y agripa mucho a los niños, la
comunidad ha pasado por varias fases de repudio y tolerancia. Aún se le repudia
en medio de la tolerancia, como un mal necesario.
La tolerancia de hoy se debe a que la empresa ha
contratado a muchas personas del barrio. Y respecto a las quejas, cuando
Nubiola recibe una llamada del barrio por alguna circunstancia, han venido
implementando una respuesta rápida.
Cuentan que un equipo con radioteléfono llega hasta donde
le hacen la llamada y chequea lo que está pasando, sea un ruido de alguna
máquina o un olor muy fuerte, por ejemplo, tomando medidas al instante. Apagan
la máquina o revisan el proceso que está produciendo la incomodidad. Es el
producto de algunos años de recibir quejas.
Ya están lejos los días en que el periódico El Mundo de
Medellín publicara un artículo donde hacían eco de la petición de un Comité por
la Defensa del Medio Ambiente de Girardota, quienes solicitaban por carta al
secretario de Salud Departamental, Julio León Trejos, la cancelación de la
licencia a Pigmentos S.A. Era 1979.
Exigía éste comité (El Mundo, 26 de junio de 1979) que se
“disponga de todos los recursos para que a la empresa Pigmentos S.A., le sea
cancelada su licencia de funcionamiento”…
Ya se quejaba mucho la gente en aquel entonces de lo
mismo que no obstante hoy se quejan algunos, no muchos, en las calles de Juan
XXIII. “Las gentes de su establecimiento se han venido quejando de malos
olores, corrosión acelerada de los alambres e irritación en las fosas nasales”.
Pero las cosas hoy han cambiado.
1979 la crónica de El Mundo subtituló “El bienestar nos
está envenenando. Pág.13, sección 1”.
En ese entonces el Comité por la Defensa del Medio
Ambiente pedía se evaluara el nivel de contaminación circundante. Todavía no
hay informes claros al respecto.
Un ingeniero de Girardota incluso, instaló a Pigmentos la
nueva chimenea, a principios de los noventa. Han elevado la altura de la
chimenea y han tomado medidas respecto a la seguridad industrial de los
trabajadores. Nelson sabe eso.
Por unos minutos más de sueño.
Nelson llegó a Nubiola Pigmentos por una razón que parece
insignificante. Luego de 15 años de madrugar hacia Medellín y hacer allá duras
jornadas, le sonó la oferta de trabajar en “Pigmentos”, aunque no tuviera que
ver nada con su especialidad, la industria del plástico. Antes trabajó como
mecánico de inyectoras de plástico, era ajustador de moldes de inyección, pasó
por Colplas, Sediplas, Simelca, Plásticos Zea e Interplas. Quince años estuvo
en eso.
Nelson fue buen trabajador. Aunque una vez, antes de
Nubiola, se amputó un dedo con una máquina. No se enfermaba nunca. Jugaba
fútbol semanalmente y fue goleador en los torneos de la vereda El Totumo, donde
ha vivido desde que llegó con su familia a Girardota hace 23 años. Hoy lamenta
no poder correr ni cien metros.
Al momento de cambiar drásticamente su empleo ya tenía
tres hijos, hoy de 16, 19 y 24 años. A Nubiola, donde hizo los tres turnos
reglamentarios (6-2, 2-10, 10-6) llegaba en 10 minutos desde la vereda, no se
tenía que levantar más todos los días a las 3 de la mañana como hizo durante
tantos años para las fábricas de plástico.
Pero esa pequeña comodidad, ¡qué iba a saber que le
costaría la salud por el resto de su vida!
Plomo en la sangre
La contaminación por plomo es un problema mundial desde
la antigüedad. Durante las últimas décadas EEUU prohibió el uso de plomo en la
gasolina, en las tuberías y en la pintura. La soldadura de plomo en cañerías
fue prohibida en 1986. La Unión Europea prohibió la venta de gasolina con plomo
en el año 2000. Un estudio del Departamento Federal de Viviendas y el
Desarrollo Urbano, estimó que 38 millones de casas en EEUU todavía contienen
pinturas a base de plomo, la ley plantea acciones al respecto. El envenenamiento
por plomo afecta a 250.000 en los Estados Unidos, siendo mucho más nocivo para
niños menores de seis años, pues en dicha etapa absorben más plomo y sus
cerebros son más sensibles a los efectos perjudiciales del plomo.
Apenas
en 2011 la OMS creó la Alianza Mundial para Eliminar el Uso del Plomo en la
Pintura. En 2013 publicaron la Guía breve de métodos analíticos para determinar
las concentraciones de plomo en la sangre. Dice dicho documento: “Se estima que
la exposición al plomo provoca 143.000 muertes cada año y es responsable del
0.6% de la carga de morbilidad mundial. El plomo es una sustancia tóxica que se
acumula en el organismo y afecta múltiples sistemas orgánicos, como el
neurológico, el hematológico, el gastrointestinal, el cardiovascular y el renal”. Agrega además que “indicios
cada vez más numerosos sugieren que es probable que no haya un umbral de
concentración de plomo en la sangre por debajo del cual no se producen efectos
adversos en la salud”.
Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades
de Estados Unidos establecen que una concentración superior a 10 miligramos por
decilitro (µg/dl) en la sangre o más es “un motivo de preocupación”. Por tanto
han tomado importantes medidas de salud pública, disminuyendo la media geométrica
de concentración de plomo en la sangre de 15-17 µg/dl en 1970 a 2 µg/dl en la
actualidad.
Algunos estudiosos han atribuido la caída del imperio
romano a la intoxicación por plomo de los alimentos y especialmente el vino,
pues usaban recipientes de plomo.
En el episodio 7 de la reciente serie Cosmos de National
Geographic, “The Clean Room”, se aborda la vida del científico Clair Patterson,
quien además de determinar la edad de la tierra (4.540 millones de años, por un
estudio relacionado con plomo), reveló los efectos letales del plomo que
llevaron a su prohibición en los Estados Unidos, tras una dura pelea jurídica
contra las industrias petroleras norteamericanas.
Sentados en el Kiosco Familiar le pregunto a Nelson
cuántas personas de la empresa tienen contacto con el plomo. Escucho entonces
una de las declaraciones que más preocupan de Nelson:
“Allá trabajan unas 400 personas. Puedo decir alrededor
de 150 o 200 tienen plomo. El nivel más o menos, dicen ellos, que están entre
35 y 40, para mi concepto ese dato no es así, puede ser más alto”.
Exámenes falsos.
Nelson comenzó en Pigmentos el 7 de febrero de 2007,
ganando un mínimo. A los seis meses pasó a ganar el mínimo de la empresa (800
mil pesos). Entró como operario de planta.
Era como si trabajase para el arcoíris. Llegaba a su casa
amarillo, negro, azul, “salía de todos los colores”. Empezó con el amarillo.
“Trabajaba en las prensas –recuerda-, donde pasaba líquidos a sólidos mediante
reacciones químicas. Después el material pasaba por unos hornos de dónde salía
en polvo. Yo tenía que manipular los líquidos”.
Como brigadista le exigían una máscara de protección,
pero era una de mil o dos mil pesos. “Hoy la mascarilla vale 600 mil pesos con
cartuchos que hay que cambiarlos cada tres días, de 65 mil pesos. En ese tiempo
no se usaba eso”.
Luego lo pasaron a la sesión de nitrato de plomo, siendo
quien inició la planta en Girardota, tras ser cerrado el proceso en España.
Incluso fue enviado allá para estudiar la teoría.
A su sesión llegaba un producto llamado bismuto con
plomo, había que separar el bismuto del plomo con un ácido, mediante una
reacción. “La contaminación era mucha”.
Luego empezó la rutina del plomo. Todos los días Nelson
se levanó y siguió la rutina que lo puso en un colectivo veredal y después a
unos pasos de la empresa, caminando por el barrio Juan XXII, bajando por la vía
enrielada rodeada de eucaliptos poco antes de las seis de la mañana. Luego a
separar una y otra vez el plomo del bismuto.
“A partir de los seis meses empecé a sentir enfermedad:
dolor de cabeza, mareo, falta de hambre, de apetito sexual. Incluso averiguaba
y no sabía por qué me sentía enfermo. Me mareaba y me iba al suelo. Todos
sentían enfermedades pero a mí me cogió más, el organismo no resistió el
químico. No se habían dado cuenta que ese plomo me estaba consumiendo hasta que
hicieron exámenes más avanzados, en el 2008”.
Estuvo incapacitado 386 días, desde principios de 2008.
Una de las incapacidades más largas de la historia laboral de Girardota.
La ARL le hizo exámenes al entrar a laborar y luego cada
algunos meses. Entró aliviado totalmente, no sufría de nada.
Los exámenes que le hicieron después cree que fueron
alterados. “Yo me los hacía de cuenta mía y me salían más altos, 20 o 30% más.
Tengo las pruebas de eso. He tenido niveles de 118 de plomo. Y hoy estoy en 80
de plomo. Una persona trabajando con plomo el máximo debe ser 50 de plomo y una
persona que no trabaje debe estar en 10, 11, 12, máximo. Yo tengo los niveles
muy altos. Tengo el plomo en el hueso. Ya es muy difícil de sacarlo”.
Fui al Hospital Pablo Tobón con él, no conocía ese gran
Hospital que en cambio Nelson dominaba como su casa. Caminamos por muchos
pasillos llenos de médicos y gentes, fuimos a un largo pasillo atestado de
recepciones que tienen en el cielorraso fotografías con planos cenitales de
árboles pegados sobre láminas luminosas.
En algún momento del trayecto me contó que algunos le
decían “pinchado” por el modo en que tiene que caminar, con el mentón en alto.
Nelson saluda a las recepcionistas por el nombre, mientras espera confirmación
de su cita y puede subir. Era con la reumatóloga. Una de los varios médicos que
han tratado su caso con drogas y regímenes especiales de alimentación.
Ha pasado por diferentes exámenes. Pero los médicos le
dicen que nunca se va aliviar del plomo. Cuando lo incapacitaron estaba tan
débil que le daba dificultad mantenerse de pie, vivía mareado y con dolor de
cabeza. En la casa no podía hacer nada por su cuenta. Se deprimió mucho porque
no sabía qué era lo que tenía. Tampoco se imaginaba que podía ser una
enfermedad tan delicada.
Al descubrir que tenía altos contenidos de plomo en la
sangre se metió él mismo a leer a Internet, tenía todos los síntomas descritos
por envenenamiento con plomo.
Luego fue despedido.
La cooperativa de Trabajo Asociado Gestionar, con la que
tenía el contrato, le dijo que lo iban a trasladar de puesto o de empresa, pero
fue echado. Para ajustar “me dijeron que era una enfermedad que adquirí en otra
parte”.
Años de espera.
Solo hasta 2014, cuatro años después, vino a recibir la
indemnización necesaria, tras el natural pero penoso litigio de un enfermo
contra una factoría multinacional.
La ARL Sura le escribió el día 26 de mayo de 2014 que
luego de la enfermedad diagnosticada el 29 de noviembre de 2007, la Junta
Regional de Calificación de Invalidez de Antioquia le dio un porcentaje de
pérdida de la capacidad laboral de 64.5%.
Le informaron que tiene derecho a una mesada pensional de
481,373 mil pesos. Para el 2014 sube a 624,428 pesos mensuales.
Y una mañana Nelson firmó un documento donde consta que
era el 19 de junio de 2014 cuando se reunió con el representante legal de la
empresa (Nubiola Colombia Pigmentos S.A.) Francisco A. Serna. Y confirma un
acto de belleza jurídica, certificando con su rúbrica que “Entre… Nubiola
Colombia Pigmentos S.A. y el señor Nelson… NO (mayúsculas del documento)
existió ningún tipo de contrato, ni laboral, ni civil, ni comercial, ni ninguna
otra índole o naturaleza”. Por tanto, Nubiola “considera que no adeuda suma
alguna” a Nelson.
tanto, Nubiola “considera que no adeuda suma alguna” a
Nelson.
Y más adelantito se afirma: “en la compañía existe una
organización de salud ocupacional y seguridad en el trabajo que entrena, educa
y protege tanto a sus propios empleados como a los asociados y/o trabajadores
de terceros. Igualmente, tanto Gestionar como Nubiola Colombia Pigmentos
entregaron al reclamante los elementos de protección necesarios por la ARL con
miras a evitar accidentes y/o enfermedades profesionales”.
Luego le dieron 33 millones de pesos que compensaban
“cualquier responsabilidad”. Incluyen entre éstas: “indemnizaciones por
accidentes de trabajo y enfermedades profesionales”. Paz y salvo.
A todos nos gustaría que esta historia tuviera un final feliz.
Hoy se mantiene optimista, aunque su salud penda de un
hilo y tenga que resignarse a empeorar. Los médicos están cuidando que no
llegue el plomo a las piernas, ni a la cabeza. “Afortunadamente usted no le ha
llegado el plomo al cerebro, pues se enloquece o no resiste la enfermedad”, le
dijo un médico.
A veces siente que pierde la memoria, se le olvida lo que
iba a hacer. O lo que hizo. Por ejemplo, tiene unos pollitos en la casa y a
veces no se acuerda si les echó agüita o cuido. Lo llama una persona o tenía
que llamarla y se le olvida. Las citas se le olvidan. Tiene un tablerito con
las citas apuntadas. Tal día tengo exámenes, cita con el neurólogo, etc.
Incluso ya la vista también la está perdiendo debido al plomo. A finales de año
tuvo una cita con el oftalmólogo, le enviaron gafas.
Afortunadamente no tiene que pagar un solo peso por su
salud, pues de todo se encarga la ARL.
Cada vez camina con mayor dificultad hacia las terapias
que lo dejan adolorido, pues los médicos están tratando de mantener vivos sus
músculos. Nelson está en manos de la medicina. Incluso fue visitado ya por un
médico alemán, que no vio con optimismo su caso.
Sin embargo Nelson afirma que está dispuesto a
experimentar con alguna medicina si le dan esperanza de aliviarse.
DESEMPLEADO.
Lo primero
que me dijeron cuando nos entrevistamos, fue "estamos viejos,
enfermos y desempleados”. Pedro y Pablo son
dos personajes que entregaron gran parte de su vida a trabajar en Pigmentos S.A
(actualmente Nubiola) y que después de más de 13 años uno, y más de 23 el otro,
fueron ingratamente despedidos con una liquidación irrisoria y sin
indemnización, ya que la empresa los contrataba a través de una modalidad que
les permitía renovar contrato cada año, sin la obligación de vincularlos.
El martes 26 de Junio de 1979, el Periódico El Mundo exhibía en portada
dos chimeneas botando humo negro a toda máquina, y sobre ellas la palabra ¡Contaminación!
No es difícil adivinar a qué empresa pertenecen las chimeneas.
En el informe especial, titulado “Guerra a la contaminación en
Girardota” cuentan cómo un grupo de ciudadanos manifestaron su rechazo, a
través de una carta con 1.000 firmas, contra la contaminación emitida por
Pigmentos S.A y los desastrosos efectos sobre la salud y el
ambiente. “Consideramos que es un atentado contra la vida
vegetal, animal y humana”, dice la carta dirigida al entonces
Secretario de Salud Departamental, Julio León Trejos.
El grupo de ciudadanos se denominaba Comité Cívico Prodefensa del Medio
Ambiente de Girardota, quienes reclamaban en ese entonces “Disponer
de todos los recursos para que a la empresa Pigmentos S.A., le sea cancelada su
licencia de funcionamiento”. ¿Qué tan vigente es hoy día su petición?
El Mundo consultó al profesor de
Ingeniería Sanitaria de la Universidad de Antioquia, Hernán Pulido Arroyave,
quien explicó que“las sustancias químicas que despide Pigmentos son nocivas
para los vegetales porque les ocasiona un crecimiento lento y disminuyen su
producción. Los metales sufren de una corrosión alta y los seres humanos sufren
de problemas de construcción bronquial, problemas de respiración bucal e
irritación en las mucosas nasales y ojos”. Tenemos noticia de árboles
frutales en la vereda el Totumo que no dan cosecha, y son comunes las
enfermedades respiratorias y de la piel en niños y personas del barrio Juan
XXIII.
No se puede perder de vista que en el Diagnóstico Ambiental
del municipio de Girardota, realizado por el Municipio y Corantioquia (convenio
interadministrativo 4377 del 2002) y Corambiente, en el capítulo dedicado al
recurso atmosférico, señala como efecto directo del Ollín, CO, NOx, SOx,
material particulado en suspensión, olores por sustancias químicas y
orgánicas, enfermedades respiratorias como alergias, asma,
infección respiratoria aguda.
Precisamente son
las enfermedades de las vías respiratorias la segunda causa de defunción en el
2011 en Girardota, según estadísticas del Plan de Desarrollo de la actual
administración.
En el 2002 dichas enfermedades estuvieron en el orden del 28.25% y en el
2003 del 31.95% como causas de morbilidad general, ocupando el primer lugar en
las estadísticas. Las cifras pueden ser consultadas en el Boletín
Epidemiológico del Municipio de Girardota, 2002-2003.
Según este
documento, los altos índices de contaminación ambiental provenientes de
las empresas que rodean el Municipio son algunas de las características que han
influido en el perfil de morbilidad de Girardota.
El factor
humano
(Los nombres han sido cambiados por solicitud
expresa de los testigos)
Lo primero que me dijeron
cuando nos entrevistamos, es que “estamos viejos, enfermos y
desempleados”. Pedro y Pablo son dos personajes que entregaron gran parte
de su vida a trabajar en Pigmentos S.A (actualmente Nubiola) y que después de
más de 13 años uno, y más de 23 el otro, fueron ingratamente despedidos con una
liquidación irrisoria y sin indemnización, ya que la empresa los contrataba a
través de una modalidad que les permitía renovar contrato cada año, sin la
obligación de vincularlos.
Para el tiempo que
salieron, me dicen, fueron despedidos de la misma manera muchos trabajadores
antiguos (más de 50), para contratar a otros más jóvenes y por menos dinero, a
través de cooperativas.
No se tiene noticia de que algún trabajador le haya ido bien en el
pleito legal contra Nubiola, con una que otra excepción. "¿Será que todo
en ellos es legal?", se pregunta Pedro, contestándose al instante: “es
que cuando la autoridad ambiental va a hacer visita, avisan con tiempo. Ese día
todo se arregla, la empresa baja producción y funciona limpiecita limpiecita”.
También hacen
vertimientos al río altamente contaminantes. Las aguas
de planta de humo, donde se tratan los gases, sueltan nitrato de plomo.
Y cuando hay reboso en un tanque contaminado por óxido de hierro,
también los sueltan a la cuenca.
"Uno
allá lo daba todo como buen trabajador, hasta teníamos sentido de pertenencia.
Trabajábamos en condiciones críticas, a temperaturas por encima de los 40°; le
tocaba a uno mojarse acalorado, y lo que es peor, trabajar bajo un ambiente de
persecución y seguimiento constante, que genera una insoportable presión en los
trabajadores, motivo de los constantes casos de estrés". Peor que las
enfermedades, es la tiranización y abusos que acometen los jefes de producción
aprovechándose de las necesidades de los trabajadores. Cuenta Pablo, quien a
sus más de 50 años ya ha perdido varios dientes por causa de una enfermedad
adquirida en su antiguo empleo.
"¿Qué con qué trabajábamos allá?" Pedro
hace memoria, y con tono de quien ha pasado toda la vida manipulando peligrosas
sustancias, enumera: "con ácido sulfúrico, nitrato de plomo, óxido de
hierro, soda densa y cáustica, azufre, bicromato, y una tierra gris con la
que trabajan la cerámica, que se adhiere a los pulmones y es complicadísimo
para la salud".
PUEBLO averiguó sobre estos elementos y sus efectos
para la salud con la ingeniera química de la Universidad de Antioquia, Mónica
Otero, asesora ambiental de varias empresas de Medellín, y esto fue lo que nos
contó:
El ácido sulfúrico es
excesivamente corrosivo, puede generar gases dependiendo de la concentración,
quema los bronquios y el aparato respiratorio. El Nitrato de plomo es
tóxico y afecta el sistema nervioso central con efectos directos en el cerebro;
se acumula en el cuerpo al olerlo o tocarlo y afecta las células. El óxido de
hierro puede dañar los pulmones a los trabajadores por el material particulado.
La soda densa es corrosiva, al tocarlo o respirarlo quema. El azufre ocasiona
lo mismo que el óxido del hierro, y el bicromato es tóxico al contacto con el
agua; si se respira, como tiene cromo, es tóxico.
Pablo
cuenta que a causa de este último, a un compañero se le rompió el cartílago que
separa las dos cavidades nasales. “Muchos
tienen la piel marcada, porque en la carga y carga de hornos, la gente se rompe
las manos, les da granitos como varicela”, cuenta Pablo exhibiendo las
varias cicatrices del brazo.
"¿Cómo se puede pensar que 24 años de trabajo en una empresa con
semejantes antecedentes no haya generado repercusiones en la salud de sus
trabajadores?" Se pregunta Pedro. Y añade que es muy común que
cuando un empleado reclame, inmediatamente le comiencen la persecución hasta
que lo despidan. Han llegado a despedir a compañeros que están a 5
años de jubilarse. No dan nada de indemnización, dicen que “para eso está la
EPS, para que los cure”. Es gente que sale a morir a la calle prácticamente.
La enfermedad más
constante es saturnismo, que es el envenenamiento que produce el plomo en la
sangre. También hay casos de traumas auditivos, debido al ruido excesivo. Pero
en cuanto a estos traumas auditivos otras empresas de la zona compiten por el
primer lugar. En Girardota nunca hay silencio, nos acostumbramos al zumbido
constante de las industrias.
Pablo agrega que la
empresa hace exámenes 2 veces al año, uno de ellos llamado espirometría. Pero
cuando los exámenes salen malos, les queda más fácil despedir a la gente.
Advierte la Ingeniera Otero que dicho examen solo analiza material particulado
en los pulmones, pero no la toxicidad, producto de la inhalación de gases que
no obstruyen nada sino que se absorben en alguna parte de los pulmones o vías
respiratorias. Por otro lado, es difícil determinar a corto plazo los efectos
de muchos de los químicos utilizados, porque las enfermedades –como el cáncer
por ejemplo- pueden aparecer de 5 a 20 años después de la exposición a los
químicos, porque cualquier molécula de las sustancias acumulables puede quedar
en las células.
Nubiola emplea alrededor de 260 personas en la actualidad, el 90 por
ciento, según cuentan los entrevistados, son de Girardota. Hace 4 o 5
años que se vienen mejorando los procesos para evitar los impactos lamentables
en la salud de los trabajadores. Los que trabajan en las áreas más
peligrosas, deben usar caretas.
Como lo denuncian Pedro y
Pablo, están sacando a los viejos para emplear sangre nueva, que tal vez les
toque procesos más amables con la salud, pero, los que ya están
enfermos y viejos ¿qué? ¿Pueden las empresas darse el lujo de arrojar
descaradamente a la calle a sus trabajadores como humo contaminado a través de
una chimenea?
En Colombia, después de
los 40, conseguir trabajo es toda una encrucijada, casi que un juego de azar.
En Girardota la práctica se está volviendo común. La justificación es siempre
la misma: que la economía está mala, que las finanzas de la empresa deben
mejorar. Las empresas se están convirtiendo en grandes chimeneas que no sólo
contaminan el ambiente, sino que además arrojan como residuos a obreros que
alguna vez entraron saludables, jóvenes y con una esperanza de prosperidad
brillándoles en la mirada.
anónimo dijo...
¿Que?
En una pieza... me he quedado en una pieza. ¿Y dónde están las autoridades ambientales?, ¿dónde está el ministerio de la protección social?... ni modo por preguntar por la responsabilidad de los alcaldes en este "Genocidio" porque como son títeres a sueldo, que pueden hacer!!!... Hay que recurrir a organismos internacionales... A esos sí que les importaría venir a hacer unas pruebitas de laboratorio, es mas ya la universidad de Antioquia viene adelantando un estudio que por lo que se ha dicho "Chismes" le va traer uno que otro problemita no solo Nubiola sino a todas las empresas del municipio que creen que los seres humanos y el ambiente son renovables como los productos que ellos fabrican... Descarados!
Pero yo me pregunto...
¿si fuimos capaz de tumbar dos reformas, como no vamos a hacer capaces de hacer que una empresa responda por los daños que ocasiona?
Es por nuestra vida...
En una pieza... me he quedado en una pieza. ¿Y dónde están las autoridades ambientales?, ¿dónde está el ministerio de la protección social?... ni modo por preguntar por la responsabilidad de los alcaldes en este "Genocidio" porque como son títeres a sueldo, que pueden hacer!!!... Hay que recurrir a organismos internacionales... A esos sí que les importaría venir a hacer unas pruebitas de laboratorio, es mas ya la universidad de Antioquia viene adelantando un estudio que por lo que se ha dicho "Chismes" le va traer uno que otro problemita no solo Nubiola sino a todas las empresas del municipio que creen que los seres humanos y el ambiente son renovables como los productos que ellos fabrican... Descarados!
Pero yo me pregunto...
¿si fuimos capaz de tumbar dos reformas, como no vamos a hacer capaces de hacer que una empresa responda por los daños que ocasiona?
Es por nuestra vida...
Conozco todos y cada uno de los
procesos fisicoquímicos que se hacen en esta empresa, y pienso que todos estos
procesos pueden ser más seguros para los trabajadores y el medio ambiente, pero
por la media bobadita de la palabra "COSTOS" no se hacen como debe
ser, la seguridad social y ambiental en esta empresa es irrisoria, la dotación
de elementos de seguridad es como pedir limosna..... Sé porque se lo digo y
muchas otras irregularidades que allí se cometen........
julio 03, 2012 8:56 a. m. si. Nubiola no
contamina, nunca lo ha hecho, el humo que sale por su chimenea es "aroma
de flores" que regala generosamente el pueblo. Y sus trabajadores no están
enfermos... no, las enfermedades respiratorias de la gente del pueblo (cuyas
cifras saltan a la vista de todos) son a causa del aire limpio y puro que ronda
a Girardota. Y tal vez su causa es la contaminación de otros pueblos que llega
acá, porque este pueblo no contamina nada nada nada. mucho periódico
"terrorista" que se pone a defender y denunciar a favor de los
pobres, oprimidos, explotados... no saben que decir la verdad en colombia es
puuuro terrorismo, a los ricos no se les puede molestar, menos a los
"inversionistas" que nos explotan y abusan de la vida de la gente...
no señores, pao pao, no tocar la chimenea.
Tomado de:


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